sábado, 2 de octubre de 2010

2 de Octubre... se nos olvida.

42 años después de los violentos acontecimientos de aquel triste 2 de octubre todavía en algunas redes sociales y medios de comunicación se escucha un rumor leve que proclama "2 de octubre no se olvida".

La realidad es que muchos de los que hoy tenemos la edad de aquellos héroes anónimos no conocemos ni la mitad de los hechos ocurridos hace tanto tiempo, ni nos interesa saberlo. No tienen relevancia. A la luz de la vergüenza protagonizada en días recientes en las facultades de la Universidad Autónoma del Estado de Yucatán (UADY) surge la duda sobre si sería necesario rectificar la famosa frase a "2 de octubre ¿No se olvida?" o mejor aún "2 de octubre, se nos olvida".

Me sorprende, asusta, preocupa y entristece con que apatía los jóvenes yucatecos de hoy aceptan en silencio toda la serie de arbitrariedades cometidas. Las aceptaron ayer, las aceptan hoy y volverán a aceptarlas el lunes cuando retornen a sus salones de clase.

Ante los hechos y la apatía me pregunto, hoy 2 de octubre, ¿De que sirvió todo aquello? ¿Qué pensarían esos jóvenes que se mantuvieron firmes en su lucha por autonomía, libertad y derechos? ¿Dónde está la trascendencia histórica y social de una matanza cuando, casi medio siglo después, los derechos estudiantiles se encuentran nuevamente silenciados con mordazas, pisoteados y burlados por una autoridad que se piensa todopoderosa e impone su voluntad a expensas del libre ejercicio de la libertad de expresión y decisión?

Y no se que me apena más de todo esto ¿Que los estudiantes de la facultad de DERECHO de la UADY se hayan quedado tan tranquilos? ¿Que tengan la desfachatez de declarar que consideran que las elecciones "fueron poco claras y el resultado es cuestionable" pero que "aceptarán la resolución porque así lo hizo la autoridad"? ¿O que estos jóvenes son los que, se supone, serán los defensores del derecho mexicano y tendrán en sus manos la responsabilidad de la aplicación JUSTA de las leyes mexicanas?

Somos jóvenes pero eso NO puede ser un justificante para rehuir a nuestra responsabilidad cívica de conocer nuestra historia, nuestros orígenes, nuestras luchas, nuestros derechos y nuestras obligaciones.

Somos jóvenes pero eso NO significa que seamos ajenos a la conformación del México futuro que nos tocará vivir, que debemos quedarnos sentados vociferando a los 'adultos' que deben dejarnos un mundo mejor mientras, cruzados de manos, seguimos aceptando situaciones que sabemos NO están bien pero, con toda la doble moral yucateca, hacemos la vista gorda a las injusticias mientras no sintamos que nos afecta directamente y que no es nuestro problema.

Somos jóvenes pero eso NO quiere decir que no hubieron jóvenes antes de nosotros que lucharon por un México mejor, una lucha que decidimos no continuar porque nos da flojera defender nuestros ideales ante la comodidad de aceptar tranquilamente episodios vergonzosos con tal de no poner un poco más de esfuerzo.

Somos jóvenes pero eso NO significa que NO somos mexicanos. Así que si algo hay en nosotros de orgullo patrio debemos reflexionar, cuestionar y PROPONER soluciones, reprobar autoritarismos y demagogias y exigir el trato que como cualquier ciudadano merecemos ante la ley y la autoridad.

Esos jóvenes del 2 de octubre... ¿Se nos olvidan?

A mi no.


-Juri-






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